viernes, 26 de febrero de 2016

Expertos aseguran que las visitas no dañan las pinturas de Altamira.

El equipo liderado por Gaël de Guichen organizó el actual régimen de accesos a la cueva más famosa de España.

Hubo una época en que el turista se plantaba ante las pinturas rupestres de Altamira con el mismo aplomo con que se instalaba delante del Alcázar de Toledo o el acueducto de Segovia. Pero claro, también se fumaba en los hospitales y usar el cinturón de seguridad era optativo. Entre los años 1982 y 2001 las visitas no seguían ningún control, por lo que cada año descendían a ver las pinturas unas 45 personas por día laborable. Unas 11.000 personas por año.
El Patronato solicitó al geoquímico drancés Gaël de Guichen dictanimar cual es el estado de las pintutas después de más de 10 años de cierre preventivo.Si toleran la presencia de humanos. Y en tercer lugar qué se puede hacer para conservarlas otros 1000 años, como mínimo.
La cueva se ha abierto para un aforo de 5 visitantes semanales y dos expertos sin que eso suponga una amenaza para el ecosistema de la cueva. "Creo que la presencia controlada y limitada no daña las pinturas. Las pinturas se dañan naturalmente y no podemos hacer nada. En Altamira la mitad del dibujo está dañado porque lleva 18.000 años sufriendo infiltraciones. Cuando nosotros estábamos trabajando cayó una gota con un milímetro de pigmento. ¿Qué podemos hacer? ¿Cerramos la cueva? Yo pienso que, dentro de otros 18.000 años, los españoles verán una cueva de Altamira un poco más dañada. Pero es la naturaleza. Tenemos que aceptar eso", explica Guichen.
En una conferencia en el Instituto del Patrimonio Cultural de España Guichen contaró el estado de Altamira (-18.000 a p) con Lascaux y Chauvet (-32.000 a p). "Altamira juega con desventaja porque solo está a 6 metros de la superficie, mientras que las pinturas de Lascaux están a 8 metros y las de Chauvet están a una profundidad de 60 metros".
Lascaux es un caso sangrante de mala gestión porque trataron de instalar un sistema de aire acondicionado que provocó el despertar de unos microorganismos que se alimentas de los pigmentos. Para empeorar más las cosas las autoridades francesas intentaron contrarrestar la microfauna dañina con cal viva, lo que dañó más las pinturas. La cueva está precintada desde 1963.

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