miércoles, 9 de marzo de 2016

La legión perdida de Marco Licinio Craso.

53 a de C. Tres hombres controlan Roma: Julio César, Pompeyo y Craso. El último es considerado el hombre más rico de Roma. Tenía la primera brigada de bomberos privada del mundo y daba a sus hombres la orden de no intervenir contra las llamas hasta que el propietario anterior de la insulae (casa de vecinos) le había malvendido la propiedad, convencido de que los bomberos no iban a actuar.
En 53 a de C Craso intenta conquistar el reino de los partos y llevar las fronteras del Imperio Romano al otro lado del Eúfrates. En la batalla de Carrhae, tal y como lo describe Plutarco en sus Vidas Paralelas, Craso es derrotado y ejecutado. Hay quien dice que el rey de los partos le obligó a beber oro fundido para saciar de una forma definitiva su apetencia por las riquezas.
¿Qué fue de sus legionarios? El poeta Horacio en su Oda V nos dice lo siguiente:

Creemos que el atronador Júpiter gobierna el cielo: Augusto es considerado un dios en la Tierra, por sumar a los britanos, y además el peso de los persas a nestro imperio. ¿No vivieron los soldados de Craso en viles matrimonios con esposas bárbaras (!y a causa de nuestro senado y sus perversas costumbres!) envejecieron, al servicio de sus hostiles padres?
¿Gente de Apulia y Marsia gobernados por un meda, olvidando sus escudos, sus nombres romanos, y togas, y a la eterna Vesta, aunque los altares de Júpiter y la ciudad de Roma permanecieron sin daño?

Horacio dice que estos soldados fueron asimilados por la cultura local, algo difícil de comprender para una cultura como la romana, que no consideraba ciudadanos a los que contraían nupcias con una extranjera. Plinio el Viejo dice que los supervivientes fueron trasladados a Merv y obligados a defender ese puesto fronterizo.
Marco Antonio fracasó en una segunda campaña de conquista. Augusto firmó la paz con los partos que, entre otras cosas, se sello con un intercambio de prisioneros. Lo que no precisa Plinio es si se trataba de legionarios del ejército de Craso o de Marco Antonio.
Hasta aquí lo que dicen las fuentes occidentales. Indagando en las fuentes chinas nos encontramos con las crómicas del general Tang, incluidas en el Hou Han Shu. Este oficial describe a unas tropas mercenarias que ayudan a los hunos de un tal Zhizhi contra los chinos:

"Mas de un centenar de sus soldados de infantería se han puesto en foración a ambos lados de aquella puerta protegiéndose con los escudos como si formaran las escamas de un pez, como si practicaran un ejercicio de maniobras".

Lo que describe es la formación del testudo, que puedes ver ahí arriba. También describe que estos misteriosos desconocidos levantan camamentos rodeados de empalizadas, al estido romano. El general Tang derrotó a Zhizhi y, admirado por el valor de estos extraños luchadores, les ofreció un puesto y una paga en el ejército de la China de los han.

Para leer:
LA LEGIÓN PERDIDA.
Santigo Posteguillo.
Planeta, 2016.
22.90 euros.

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