viernes, 1 de abril de 2016

RACE. EL HÉROE DE BERLÍN, de Stephen Hopkins.

RACE, EL HÉROE DE BERLÍN es un biopic del atleta estadounidense afroamericano Jesse Owens. En realidad de llamaba J. Clarence Owens pero cuando fue por primera vez a la escuela en Ohio contestó a la pregunta de la profesora acerca de cómo se llamaba con sus iniciales:J.C. (Yey-si). De ahí que su nombre profesional como atleta fuera Jesse.
Owens vivió de cerca el gran éxodo desde los estados sureños a las ciudades industriales del norte. Eso no evitó la segregación, el entrar por las puertas de servicio en lugar de por la principal. De aspecto enclenque y salud mala, era desdeñado por sus compañeros de colegio a causa de su mala salud para deportes como el beisbol. Jesse se encogía de hombros y corría hasta que se cansaba alrededor del campo de Beisbol del colegio. Allí fue visto por un ojeador , que le proporcionó una beca de deportes para la Ohio State University.
Owens participó en los Juegos Olímpicos de 1936 de Berlín, la fachada propagandística que Hitler utilizó para convencer al mundo de que no era tan mala y perniciosa su ideología. El mensaje caló hondo en el Comité Olimpico Estadounidense, porque su presidente, Avery Brindage - interpretado en la cinta por Jeremy Irons, dijo tras recibir las llaves de la ciudad de Berlín. "Ningún país desde la antigua Grecia ha captado el espíritu olímpico como Alemania".
Me pregunto qué pretendían los funcionarios del Comité Olímpico dando unas Olimpiadas a la Alemania nazi, un país que había vetado a sus propios atletas judíos el años anterior. En Estados Unidos, algunas voces solicitaron el boicot a esos Juegos, pero como la Rusia de Stalin y el avance del comunismo, con su economia planificada, les daba más pánico que cualquier cosa que pudieran hacer los nazis, hubo atletas estadounidenses en esos Juegos.
Se ha dicho que Hitler no estrechó la mano de Owens cuando ganó el oro en cuatro competicines distintas. En la Wikipedia se asegura que eso no es cierto. Lo que si lo es es que Hitler solo aplaudía a sus atletas y los responsables del Comité Olímpico le dijeron, que como cuestión de diplomacia, debía aplaudir y agasajar a todos o a ninguno. Las veces que Hitler se ausentó de las gradas no fue porque algo le disgustase sino porque tenía que gobernar un país o por la posibilidad de lluvia.
Respecto a una fotografía de Owens y Hitler juntos, estrechándose las manos, parece que existió, aunque se mantuvo archivada debido a que empezó la guerra, y se consideró antipatriótico publicarla. Ocurrió tras la tribuna, e incluso delante de testigos.
La reacción de Hitler hacia los atletas negros fue impropia de todo lo que hizo con otroas minorías posteriormente. Albert Speer, Ministro de Armamentos del Reich, diría más tarde que Hitler comentó, acerca de Owens:
"Los atletas negros, debido a sus genes selváticos, están más capacitados que nuestros atletas arios para estos derroches de esfuerzo, por lo que corren con ventaja. Deberían prohibirles participar, porque si están ellos, no se trata de una competición igualada".

Además, los Juegos de 1936 fueron la génesis de la amistad entre Jesse Owens y el atleta alemán Lutz Long. Ambos eran favoritos para llevarse el oro en la prueba de salto de longitud, pero Jesse hizo dos saltos nulos. Lutz se acercó a él y le dio un consejo para pasar a la final en lugar de ser descalificado tras un tercer salto nulo. Jesse tendría que saltar mucho antes de la línea de demarcación. Jesse siguió la recomendación y se casificó.
De hecho, el atleta negro conseguiría el oro y Lutz, la plata. El saltador alemán sería movilizado durante la Segunda Guerra Mundial y moriría a causa de sus heridas a consecuencia de los combates tras la invasión aliada de Sicilia en 1943.
En cuanto a Owens, se le apartó de las competiciones porque aceptó un patrocinador, con lo que dejó a un lado su condición de amateur, requisito para poder participar en unos nuevos Juegos. De todas maneras, no hubo competiciones internacionales durante la Segunda Guerra Mundial. Trabajó como gasolinero y puso un negocio en el que se arruinó por culpa de su socio.
Como tenía que ganarse la vida, aparecía en las ferias de los condados compitiendo contra caballos de carreras o contra atletas no profesionales, a los que daba 10 yardas de ventaja. Siempre ganaba.
Murió en 1980 de cáncer. Owen fumaba un paquete diario y eso le pasó factura.

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