jueves, 14 de abril de 2016

Visitamos la Sección 60 del Cementerio de Arlington.

Este lugar no tiene nada en particular. No hay almirantes ni presidentes enterrados allí. Es el último lugar de descanso de algunos hombres y mujeres que han muerto en las campañas recientes de Irak y Afganistán. El periodista Robert M. Poole ha asistido a docenas de entierros militares y ha indagado con sumo tacto y sensibilidad lo suficiente como para poder poner un nombre y unas circunstancias a algunas de las lápidas.

Dices que en la Sección 60 del Cementerio de Arlington es normal que los vivos charlen con los muertos. Explícalo.

Es bastante sencillo.Parece haber una comunidad subtterránea de muertos y otra en la superficie formada por los vivos. Y la gente no tiene pudor en hablar con sus hermanos, hijos o conyugues muertos, de ponerles al tanto de las últimas noticias.

La primera baja de la guerra de Irak fue enterrada en la Sección 60 en 2003. Es una triste historia de un padre y un hijo.

Se llamaba Russell Rippetoe. Era un ranger del Ejército. Cayó en un atentado suicida cuando estaba tratando de comprobar as documentacones de los conductores. Paró a dos mujeres. Una de ellas tenía un cinturón explosivo y lo hizo estallar.
El padre de Rippetoe, un veterano de Vietnam, acudió al entierro con su uniforme de gala. Una generación entierra a la siguiente. Muy triste.

 No dejas de ser un extraño en un acontecimiento muy íntimo para la familia como el del último adios. ¿Cómo abordabas la gente?

Iba vestido como para el funeral de un ser querido mío. Vestia corbata negra, camisa blanca y zapatos relucientes. Me mantenía discretamente apartado y no me acercaba mientras nadie del grupo de duelo hiciera contacto visual conmigo. Entonces me acercaba y les explicaba lo que estaba haciendo. Casi todos fueron muy amables conmigo, pese a lo doloroso de la situación.

Me encanta la historia de Jeffrey Toczilowski. Organizó una fiesta para sus amigos como despedida,  pesar de estar muerto, ¿no es así?

Lo llamaban Toc. Era tirador de helióptero cuando se cayó del aparato. Había invertido parte de su soldada en seguros de vida. A los pocos días de su muerte, los amigos civiles recibieron un correo electrónico:
"Si estás leyendo esto es que he muerto. No es una broma del viejo Toc. Estoy preparando una fiesta en Las Vegas. Habrá comida, bebidas y música, pero si no puedes venir, no pasa nada. Lo entenderé."
La mayoría de los amigos volaron a Las Vegas y se lo pasaron como enanos. El estuvo "presente" en forma de un recortable de tamaño natural. En espíritu.

Al soldado David Sharrett lo alcanzaron las balas de sus compañeros de pelotón. Háblanos de las muertes por fuego amigo.

Suceden porque la mayoría de las acciones contra los insurgentes de Al Qaeda y grupos afines tienen lugar en callejones estrechos, de noche. Y ya se sabe que por la noche todos los gatos son pardos.

Los funerales militares son llevados a cabo por la Vieja Guardia. Háblanos de ella.

La Vieja Guardia es el Tercer Regimiento de Infantería estacionado en Fort Myer, Virginia. Es la Unidad de Infantería de más largo recorrido de todas las que existen en los Estados Unidos. Llevan el armón de honor, hacen las salvas, y mantienen unas cuadras con 40 caballos para trasladar los armones. Una de las cosas más pintorescas que hacen es plegar 13 veces la bandera estadounidense , de tal forma, que al dinal solo queda un triángulo azul con una estrella blanca,

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