sábado, 14 de mayo de 2016

Los castrati, héroes de la música clásica.

Vestido con ropas recargadas, que emulan un héroe mitológico pasado por el tamiz de la estética del Barroco, Farinelli empieza a cantar Laschia ch´io pianga. Todo el público grita de la emoción. Las damas se desmayan. Incluso el mismísimo Haëndel, compositor de la canción, llora emocionadísimo. Todo esto aparece en el filme Farinelli, del director belga Gerard Corbiau de 1994. La película narra de forma muy libre la relación entre el divo castrado y el compositor Haëndel, pero recrea a la perfección todo lo que rodeaba a estos personajes, sin los que la historia de la música habría sido muy diferente.
Las primeras alusiones a la existencia de cantantes castrados con el fin de mantener el tono agudo de su voz data del siglo IV, de la civilización bizantina, cuando Elia Eudoxia, consorte del emperador Arcadio, refiere su aprecio al eunuco que dirigía su coro privado Los cantantes castrados medievales dejan de ser mencionados en 1204, cuando Constantinopla es saqueada por los cruzados en medio de lo que pretendía ser una Cruzada.
No se vuelve a saber nada de cantantes castrados hasta el Renacimiento, pero no obstante se encubre la condición de estos infelices bajo el eufemismo de soprano maschio (soprano masculino), utilizado por Luigi Dentini en su texto Die Dialogui della música, publicado en Roma en 1553. El cardenal Hipólito d Éste los denomina cantoretti francesi en una carta redactada el 9 de noviembre de 1555 a Guglielmo Gonzaga, duque de Mantua.
A mediados del siglo XVI los castrati vuelven a ser comunes en el panorama musical europeo porque el papa Paulo IV ha prohíbido cantar a  las mujeres en público, desde en el teatro a los altares religiosos. "Vuestras mujeres callen en las congregaciones, porque no les es permitido hablar, sino que están sujetas, como dice también la ley".
Los primeros eunucos cantantes son contratados por El Vaticano en 1599, con la admisión de Piero Paolo Folignato y Girolamo Rossini.
Con la aparición de la òpera, los castrati salen de los púlpitos de las iglesias y de los coros religiosos a los teatros laicos. Uno de los divos más destacados del siglo XVIII es Carlos Broschi, también conocido como Farinelli (1705-1782). Se compusieron arias especialmente pensadas para los 3/4 de octava que cubría su voz. Salió victorioso en duelos de resistencia con trompetistas y otros castratis.
Aunque eran castrados ante de los 12 años, los castrati podían mantener una erección y eyacular un semen sin espermatozoides, los que les hacían muy codiciados por las damas que querían una aventura sexual exótica sin riesgos ni consecuencias indeseables. Casanova quedó predado del castrato Bellino, que resultó ser una mujer que, bajo un disfraz masculino perseguía el éxito. Lo que no se sabe si esta historia es cierta o una exageración de un personaje tan excesivo como Casanova.
Daldassare Ferro (1610-1680) actuó para la reina de Suecia. Siface (1653-1697) mantuvo una relación con Elena, la mujer del marqués de Marsili, y murió asesinado en circunstancias no aclaradas. Matteo Sassano no era de una caratura moral mejor: se le subió el éxito a la cabeza y desarrolló un arácter arrogante y colérico. 
Farinelli accedió a los ruegos de la reina Isabel de Farnesio para que cantase para Felipe V, enfermo de manía bipolar. También cantó para Fernando VI, a quién también aliviaría de la perdida de su esposa con su voz. Farinelli impulsó, con la ayuda de su compatriota Domenico Scarlatti, el  bel canto y la composición musical en Madrid. Sus acciones en favor de los huérfanos, los pobres y los enfermos le valieron la concesión de un puesto en la Orden de Calatrava.
Con la Ilustración, los pensadores Russeau y Voltaire critican la costumbre de castrar cantantes porque la consideran inhumana. José I, rey de Napoles, hasta que su hermano pequeño, Napoleón, le obliga a serlo de España, prohíbe la práctica. Se permite de nuevo a las mujeres cantar en público, con los nuevos aires del Romanticismo.
León XIII prohíbe los cantantes religiosos castrados en 1876, ya que Italia es el último país que ha prohíbido la costumbre tras su reunificación en 1861. Se permitió la presencia de estos personajes en el coro de la Capilla Sixtina y de algunas basílicas papales de Roma. Los seis que quedaban en 1898, así como su director, el eunuco Doménico Mustafá, serian los últimos porque León X obligaría a los administradores del Vaticano a sustituirlos por niños.
El unico castrati del que tenemos una grabación fue Alexandro Moreschi. Siempre dijo que no se le había castrado para cantar sino que lo había sido a consecuencia de una hernia inguinal. Fue director del coro papal hasta 1913.
La última vez que un cantante castrado apareció en un escenario operístico de Londres fue en 1830, durante la despedida de los escenarios del castrati Giambattista Vellutti (1780-1861), para quien Rossini y Mayerbeer habían compuesto las últimas arias para cantantes de sus características. 

PARA VER:
Duelo de Farineli contra una trompeta. Épico.
https://www.youtube.com/watch?v=P5C7731EZcY

El trailer:
https://www.youtube.com/watch?v=9U19sLa9fQM 

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