miércoles, 13 de julio de 2016

Oliver Law y la Brigada Lincoln.

El comandante estadounidense estuvo al frente de un batallón de la Brigada Lincoln en la Guerra Civil. Pablo Iglesias le ha regalado a Obama un libro sobre su historia.

Se llamaba Oliver Law y pasó a la historia coo el primer militar estadonidense negro que tuvo a su mando un batallón de blancos. Law y los suyos no combatían bajo el pabellón de las barras y estrellas sino por la bandera de la República española, que encarnaba la idea de que si no se luchaba contra el fascismo ya no habría futuro para nadie. Tras el levantamiento de los sublevados nacionales durante el verano de 1936, 40.000 voluntarios de medio centenar de países siguieron el ejemplo de Law y se alistaron en las Brigadas Internacionales para luchar por la causa republicana.
El líder de la plataforma de izquierdas Podemos, Pablo Iglesias, regalo al presidente Obama, el primer negro en ocupar el Despacho Oval un libro sobre la Brigada Lincoln con una dedicatoria escrita por él mismo: "Los primeros amercanos que vinieron a Europa a luchar contra el fascismo fueron los hombres y las mujeres de la Brigada Lincoln. Por favor, transmita al pueblo americano la gratitud de los demócratas españoles por el ejemplo antifascista sentado por estos héroes. Entre ellos estuvo Oliver Law, el prier afroamericano que comando tropas americanas".
La Brigada Lincoln estaba compuesta de 2800 estadounidenses. Fueron una excepción porque la postura del Gobierno de los Estados Unidos era de aislacionismo y de concentrarse en sí misma y en los problemas domésticos. También se desconfiaba de los que se alistaban en el Partido Comunista Americano, que había denunciado el golpe de Estado fracasado de los nacionales, unos militares que se habían curtido en las luchas contra las cabilas rifeñas la década anterior.
Oliver Law había nacido en Texas en 1900 y se había alistado en el Ejército en 1919. Sirvió en un regimiento de infantería acantonado en la frontera de México. Cuando se licenció trabajó en una planta decemento, de taxista, de estibador... La depresión de 1929 le pilló cuando intentaba sacar adelante un restaurante. acabó engrosando las filas de desempleados. Law empezó a interesarse por el sindicalismo y empezó a asmir protagonismo en algunas de las mivilizaciones de la época, donde la patronal usaba los matones de los mafiosos para reventar las huelgas. Law fue detenido por participar en una manifestación contra la ocupación de Etiopía por los italianos de Mussolini. Se casó con la hermana del líder comunista, el también afroamericano Claude Ligthfoot.
La comunidad afroamericana estaba alarmada por los discursos sobre la superioridad de la raza blanca que circulaban por los países fascistas. Algunos músicos negros como Count Basie o Fart Weller hicieron conciertos para recaudar fondos para la causa republicana. El levantamiento de los soblevados españoles era visto como lo que era, el primer paso de una involución que sacudiría Europa hasta sus cimientos.
Law viajó a España en 1937. Fue enviado al Cuartel General de las Brigadas Internacionales en Albacete. De allí fue destinado al frente del río Jarama, a las maiobras por evitar que los sublevados tomasen la capital, cortando la carretera que unía Madrid con Valencia. Allí lucharon 8.000 soldados de las Brigadas Internacionales. La batalla acabó sin un vencedor claro, pero con un espeluznante parte de bajas. Habían muerto 20.000 soldados.
Law fue nombrado comandante de su batallón, siendo el primer hombre de color estadounidense que mandaba a combatientes blancos en la batalla. La primera mujer negra que había hecho algo parecida fue Harriet Tubman en 1863, que mandó una serie de ataques de unas cañoneras unionistas contra las plantaciones arroceras del río Combahee en 1863. Si a una acción de sabotaje se le puede llamar combate...
Murió tiroteado en julio de 1937 mientras dirigía a sus hombres en la ofensiva de Brunete. Chicago le haría un homenaje en el 50º Aniversario de su muerte en 1987. Había sido uno de los 700 brigadistas que habían amado tanto España que no habían vacilado en dar la vida por intentar en vano mantenerla libre.

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