sábado, 27 de agosto de 2016

ELVIS & NIXON.

"Señor presidente, permítame que me presente. Mi nombre es Elvis Presley". Estas palabras son garbateadas con pésima caligrafía en un Boeing 747 de la compañía American Airlines que vuela entre Los Ángeles y Washington.
La misiva es escrita durante la noche del domingo 20 al lunes 21 de diciembre de 1970. El contenido parece propio de un chiflado megalómano que quiere llevar la contraria a las corrientes contraculturales de la época. Elvis habla de sus inquietudes patrióticas, fustiga a los hippies y a los comunistas. Dice que su notoriedad como músico de rock le permitiría infiltrarse en esos grupos con facilidad. Explica que muchos artistas pop y los líderes del movimiento negro Panteras Negras lo consideran uno de los suyos y que se ha creado el caldo de cultivo perfecto para apuñalarles donde más les duela. "He estudiado con profundidad las ramificaciones de las redes de la droga y las técnicas de lavado de cerebro de los comunistas. Ocupo una posición central en el mundo que me permitiría obtener una gran cantidad de información", dice Presley. Solicita a Nixon convrtirse en agente federal de la Oficina de Narcóticos. En la carta Presley adjunta una serie de teléfonos privados entre los que destacan el de su mansión de Graceland y sus casas de Bervelly Hills y Palm Spring, así coo los teléfonos personales del coronel Parker, su manager. También incluye el del hotel de Washington donde se alojará bajo el seudónimo de John Burrows.

ELVIS & NIXON es el nombre de una pelícua histórica sobre la entrevista de estos dos personajes excesivos. Se estrenó ayer en España.
En diciembre de 1970 Elvis ya estaba fuera de la realidad. Su padre y su novia, Priscilla, tenían discusiones con él a causa de su derroche de dinero, sus escandalosas y caras fiestas y su afición por las armas y los medicamentos conseguidos sin receta. Ha dejado de rodar películas musicales, pero planea volver con un show televisivo; acaba de sacar un LP, FIN ELVIS en Memphis que ha estado entre los más scuchados 20 semanas; y ha comenzado una larga serie de conciertos en el Internacional Hotel de Las Vegas.
Los marines y miembros del Servicio Secreto no se pueden creer lo que ven. Ante uno de los accesos a la Casa Blanca se acerca un melenudo, cargado de cadenas de oro y con una capa de terciopelo sobre el hombro. ¿Es Drácula? No, es el mismísimo Elvis Presley.
Se avisa a Dwigt Chapin, el encargado de la agenda del presidente Nixon. A las 10, un memorando con las peticiones de Presley llega a la mesa de trabajo de Nixon en el Despacho Oval. Es la hora de la siesta del presidente. "¿Quién es el imbécil que ha organizado esto?", pregunta.
Parece que el día no iba a acabar sin dimisiones pero el caso es que Nixon se deja convencer. ¿Es por curiosidad?¿Como una atención a su hija adolescente que quiere una foto dedicada?
Una secretaria acompaña a Presley hasta el Despacho Oval. La muchacha le cice:"Señor Presley; la Casa Blanca es preciosa, ¿verdad?". "Sï; se parece a mi casa". Tiene dificultades para pasar a través de los controles del Servicio Secreto un Colt 45 de la Segunda Guerra Mundial con varias balas de plata, regalo para Nixon.
Nixon es un tipo huraño, no le gustan las celebridades ni la publicidad. Se presenta a sí mismo como lo único que separa la América conservadora de los zarpazos de la contracultura y los opositores a la guerra del Vietnam. 300 estadounidenses mueren cada semana en ese conflicto en diciembre de 1970.
Los cinco minutos iniciales se convierten en horas. Los dos hombres charlan, mordisquean M & MS y beben Coca Cola. Hablan de Woodstock, elgran concierto hippie, "otra excusa para ponerse en bolas", según Presley. Tambiñen critica el antiamericanismo de John Lennon y fustiga a Los Beatles, a pesar de que lo ha recibido en su mansión de Graceland. Los dos comentan sus orígenes humildes.
Sobre todo son dos patriotas. Noxon sirvió en la Marina durante la Segunda Guerra Mundial, mientras que Elvis hizo el servicio militar en 1958 en  Alemania. Nixon concede una placa de agente especial del FBI a Presley, sin pensar que dirá de ellos el temible Hoover. El director del FBI tiene un informe sobre el cantante de 683 páginas.
Algunas malas lenguas dicen que Elvis solo quiere la placa para conseguir drogas y portar armas allá donde no debería hacerlo nadie ajeno a las fuerzas del orden.
En 1974 la salud de Presley se deteriora. Nixon ha dimitido a consecencia de unos manejos sucios para sabotear la campaña electoral de los demócratas. Los dos querían lo mismo para America, pero Elvis sigue siendo objeto de devoción, y Nixon es   un paria político.

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