lunes, 17 de octubre de 2016

Prehistoriadores del País Vasco y espeleólogos, una combinación ganadora.

EN BIZKAIA SE HAN DESCUBIERTO MÁS SANTUARIOS EN SEIS AÑOS QUE EN TODO EL SIGLO XX PORQUE ARQUEÓLOGOS Y ESPELEÓLOGOS TRABAJAN JUNTOS.

La mitad de las 16 cuevas con pinturas y grabados prehistóricos de Bizkaia se han descubierto desde 2010. Casi todas las cavidades se conocían y habian sido exploradas y cartografiadas en el siglo XX, pero nadie había identificado lo portentoso de ellas. Hasta 2004, solo había identificados en Bizkaia tres santuarios rupestres: Santimamiñe, Venta de la Perra - el más antiguo, con sus 25.000 años- y Arenaza. En Guipuzkoa solo había dos deestos lugares - Ekain y Altxerri-. Los prehistoriadores hablaban del vacío vasco. ¿Cómo existían tan pocos indicios de una cultura prehistórica cuando Asturias y Cantabria eran tan ricos en ellos?
"No había una explicación lógica", responde Diego Garate, del Museo Arqueológico de Bizkaia y experto en arte parietal. La respuesta ahora está clara: hacían falta espeleólogos adiestrados para "ver" en las oquedades y simas del País Vasco.
"En 2007 empecé un proyecto en la cueva de Etxeberri, en el País Vasco francés. Es una cavidad muy complicada y peligrosa. El arte está en una zona de muy dificil acceso, con gateras, desniveles de más de 10 metros... Me obligó a formarme en esta disciplina junto con diez espeleólogos franceses que trabajan en la zona. Además quedó claro que el arte rupestre hay que buscarlo donde menos te lo esperas", dice Garate. Así que con este bagaje se lanzó a buscar el arte parietal perdido del País Vasco.
En 2005, la Diputación de Bizkaia se puso a hacer un reestudio sistemático en los yacimientos en cueva clásicos para localizar todo el arte rupestre que pudiera existir. Pero había un problema: "Los espeleólogos podían penetrar en lo más profundo de las cuevas y simas pero no tenían la formación académica precisa para reconocer el arte prehistórico. Los arqueólogos no entraban en las cuevas, por falta de formación en espeleología", resume Oier Gorozabel, miembro del grupo espeleológico ADES de Guernika, el colectico que descubrió el 1 de marzo los pictogramas de la cueva de Armintxe.
"En cuanto hemos aprendido, hemos empezado a ver pinturas por todas partes, no solo en Bizkaia, sino también en Guipuzkoa y Navarra", aclara Gorozabel. Cuando entraron en Atxurra para levantar un perfil topográfico descubrieron dos grandes caballos grabados y pintados frente a un sitio donde habían estado más de 30 veces.

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