sábado, 12 de noviembre de 2016

Aliados (Allied), de Robert Zecmekis.

Durante una misión de espionaje en Casablanca en 1942, la agente de la Resistencia francesa Marianne ( Marion Cotillard) y el agente de Inteligencia canadiense Max (Brad Pitt) tienen que fingir que son un matrimonio. El objetivo es matar a un funcionario nazi durante una fiesta. Pero en el transcurso de la misión, Max se ha enamorado de Marianne y le pide que se traslade a Londres con él. Allí se casan y tienen una preciosa niña.
¿Fin de la historia?¿Títulos de crédito? No; por desgracia en el mundo de los servicios de Inteligencia nada es puro y nadie cree en los finales felices. Los supervisores de Maz le advierten que Mariane puede ser una agente doble, que su matrimonio puede ser una trampa. Tiene tres días para averiguar si es cierto. Si desobedece ambos serán ejecutados. Si es verdad las presunciones del MI-15 será Max, con su propia pistola, el que ponga fin a la vida de la francesa.


LAS TRAMPAS DE MIEL:

Las trampas de miel son llevadas a cabo por los agentes Romeo. Son una mala pasada, por decirlo de un modo civilizado, para el que las sufre, porque se le hace ver que una persona que está presuntamente enamorada de tí, con la que llegas a tener hijos, lo único que desea es el final de tu carrera o una excusa para informar al Estado de que debe matarte. A veces las agentes Romeo se enamoran de las personas que tienen que vigilar, nacen niños, esos niños crean vínculos entre los dos padres, y más de una importante misión o una carrera en el espionaje se han ido a hacer puñetas.
Entre los principales agentes Romeo femeninas podemos contar con Mata Hari, una cortesana con gusto por una vida cara, que fue fusilada en 1917 en el Bosque de Vicennes tras descubrirse que era más una molestia que una agente eficaz. Y por un falso rumor de que actuaba como agente doble.
En la actual Corea del Sur se pudre en una cárcel con una condena de cinco años la agente Romeo Wong Yeong, considerada la mujer más hermosa de la dictadura norcoreana. En Israel la agente "Cindy" - todavía está en activo- acabó con la libertad de Mordejai Vanuno, acusado de alta traición, concretamente de pasar secretos nucleares a otras potencias rivales.
ETA utilizó a la terrorista Dolores Riaño, La Tigresa, como Agente Romeo. Sedujo a un alto cargo de la Guardia Civil para obtener información para la banda armada. Pero La Tigresa era vanidosa, adicta a su propia belleza así como sus habilidades sexuales, y al efecto que causaban en los hombres, y se negó a terminar la relación cuando sus superiores le ordenaron volver a Francia para nuevas misiones.

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