miércoles, 9 de noviembre de 2016

"Roma no paga traidores"

La tradición cuenta que el procónsul Quinto Servilio Cepión pronunció esta trase en el año 139 a de C, para quitarse de encima a tres hispanos, Audax, Ditalcos y Minuros, que habían acudido a cobrar la recompensa que aquel les había prometido si asesinaban a su jefe, Viriato.

La frase no aparece en ninguna de las fuentes clásicas, aunque el hecho si es narrado por historiadores romanos como Diodoro, Orosio y Apiano. Si en algo están de acuerdo estos hombres es en que Cepión no actuó de una forma honorable y de acuerdo con las virtudes castrenses romanas. "Cepión compró la victoria", escriba Valerio Máximo. Apiano afirma en sus crónicas que Cepión sí pagó a los tres infames traidores, pero que se negó a satisfacer sus restantes exigencias. En todo caso, la historiografía moderna está de acuerdo en que el famoso "Roma no paga traidores" sería un chascarrillo inventado por los cronistas latinos para que los jóvenes patricios que se iniciaban en las responsabilidades militares no sobornasen a sus enemigos a cambio de las victorias.
Cuando Corocotta, el caudillo cántabro bajó de las montañas asturianas en 25 a de C para ofrecer su cabeza a Augusto a cambio de una tregua, el César le dijo que prefería verle derrotado, sí, pero en el campo de batalla...
Viriato era un pastor lusitano y lider de la guerra de guerrillas, auténtica pesadilla para los legionarios romanos. Entre los años 147 y 139 a de C derrotó a militares como el pretor Galba en escaramuzas. Fingía huir del campo de batalla, para elegir un terreno mejor y atraer a él a los legionarios. O para atacar sus suministros. A diferencia de los líderes militares de potencias más civilizadas que las tribus celtíberas jamás buscó más que el saqueo de víveres. Nunca quiso conquistar territorios.
Máximo Serviliano Cepión firmó un tratado con Viriato donde le otorgaba la soberanía de los territorios de parte de las actuales Castilla y León y Portugal, pero el Senado le pareció que era demasiada consideración con un caudillo tribal, así que sustituyeron al general romano por su hermano, el procónsul Quinto Servilio Cepión. Este nuevo general avivó de nuevo las hostilidades, y como nada de lo que intentó en el terreno militar dio sus frutos, recurrió a pagar a tres codiciosos traidores.
A Viriato se le ha descrito como el Aníbal bárbaro, lo cual es inexacto, porque repito, nunca busco la conquista de territorios. También se la comparado con Espartaco, con bastante acierto, porque no planificaba sus campañas en base a ninguna estrategia política. Los celtíberos luchaban, y a eso se dedicaba Viriato.

Nota:

Viriato ha sido considerado un heroe nacional en Portugal. La dictadura de Salázar lo convirtió en un símbolo, y desde el siglo XVI, se considera a la Lusitania celtíberica como el embrión del actual Portugal.


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