miércoles, 22 de marzo de 2017

La "escapadita" de Rudolp Hess.

Un buen día, sin contar con la aprobación de nadie, Rodolp Hess, lugarteniente de Hitler y posible sucesor por si a este le sucediera algo malo, se subió a un bimotor Messermitch 110 ( ME 110), con el pretexto de probarlo, y no paró hasta que llegó con él a Inglaterra. Estamos en 1941 y Reino Unido estaba en guerra con Alemania, con lo que aquello implicaba. Hess fue capturado tras un aterrizaje de emergencia y encarcelado.
A día de hoy no se sabe la finalidad de semejante y disparatado viaje. Una de las teorías es que quería negociar con el duque de Hamilton, uno de los escasos simpatizantes del nazismo en Gran Bretaña, la salida de su Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial. Otros apuntan a la negociación de un tratado con Churchill para que Alemania e Inglaterra invadieran juntas la Unión Soviética. Dadas las escasas simpatías que sentía Churchill por los comunistas, Hess pudo pensar que el cebo era tentador.

Otra de las teorías es que Hess trataba de llamar la atención de Fuhrer y recuperar su favor. La amistas entre Hirler y Hess había llegado hasta tal intimidad que Hess había recibido un botellazo durante un mitín intentando interponerse entre una multitud hostil y el líder del partido nacionalsocialista. También provocó su detención para acompañar a Hitler en su encierro en la prisión de Landsberg.
La reacción de Hitler cuando la prensa inglesa se hizo eco de la detención del segundo del Partido Nacionalsocialista fue la de comportarse como un león enjaulado,. Repetía que estaba rodeado de traidores y que si alguna vez las tropas alemanas ocupaban Inglaterra, Hess sería ahorcado.
El personal de la Cancillería presenció las discusiones con Goering. Hitler le reprochaba que se permitiera volar a Hess cuando había dado muestras de inestabilidad. Messersmitcht, el fabricante de cazas, afirmó haber dejado ese modelo a Hess porque ya le había dejado otros antes, y siempre le había dejado explicaciones y croquis para mejorar la autonomía de los aviones de combate.
-Pero, mein herr... !Hess está loco!- había aullado Goering
-¿Cómo esperan que yo tenga tanta imaginación si hasta este incidente todos ustedes aseguraban que estaba perfectamente cuerdo?- replico Messersmitch.

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