martes, 14 de marzo de 2017

Los cascos blancos.

Son los héroes de la guerra siria. Voluntarios que arriesgan su vida para rescatar de entre sus escombros a los supervivientes de cada bombardeo. Un documental sobre ellos optó a los Oscar, pero su historia supera cualquier película.

Un hombre escudriña con unos prismáticos los cielos de Siria. No necesita ver losaviones rusos o del Gobierno para saber que lo que se avecina no es apto para los estómagos delicados. Distingue los aviones por el sonido de sus motores.
El vigía sabe que es mejor que sobrevielen la ciudad los MIG-29 - que disparan misiles- a que lo hagan esos malditos Sukhoi 24, pues las panzas de metal de éstos últimos escupen las prohibidísimas bombas de racimo. Pero si lo que se escuchan son las aspas de un helicóptero el vigia tendrá que abandonar su puesto y correr por su vida. Com el resto de sus vecinos sirios de la zona rebelde. Porque de la panza de metal de un helicóptero de combate gubernamental salen las bombas de barril.
Las bombas de barril son bidones de gasolina o bombonas de gas que se rellenan con dinamita, clavos y chatarra, a los que se añade fertilizante o cloro. Hace que los muros de ladrillo se vengan abajo y causan un montón de víctimas civiles.
Es entonces cuando empieza el trabajo de los cascos blancos, los voluntarios de la Defensa Civil Siria.Estas personas, de edades comprendidas entre los 18 y los 35 años, peinan los escombros y rescatan a los heridos. Si pueden. A veces, los rusos y los pilotos gubernamentales aprovechan para lanzar una segunda tanda de bombas de racimo o de barril sobre ellos.
Los cascos blancos podrían estar combatiendo a los jihadistas del ISIS con las tropas rebeldes o del gobierno ,pero prefieren servir al futuro de Siria de una forma que no agrave las heridas ni cause nuevas muertes. Para la propaganda de Putin son unos villanos, y para los yihadistas son unos blasfemos, que se oponen a la victoria de Alá. Incluso las milicias vecinales tienen la autoridad suficiente para impedirles actuar en su sector.
En Occidente son héroes, y la prueba es que yo estoy escribiendo esta entrada tras leer un artículo sobre estos hombres. O la película que prepara George Clooney sobre ellos. O que estén nominados para el Premio Nobel de la Paz.

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