jueves, 8 de junio de 2017

El Ministerio del Tiempo y la Operación Mincemeat.

Lola Mendieta está muriéndose de un cáncer producido por los métodos para viajar a través del tiempo de la empresa Darrow. Lo peor de todo es que su antiguo jefe, Salvador, recibe un comunicado de su homólogo en 1943 que le dice que una joven Lola Mendierta, que no ha sido reclutado por el Ministerio va a ser ejecutada en el campo de concentración de Gurs por su colaboración en operaciones de la Resistencia Francesa. En uno de sus últimos trabajos ha permitido cruzar la frontera a un joven oficial inglés llamado Wiliam Martin.
El equipo tendrá que ayudar a este hombre a pones en juego una de las mayores operaciones de engaño de todos los tiempos.

La Operación Mincemeat:

En 1943 los aliados acababan de impedir que la Werhmatch invadiese el Protectorado británico de Egipto y necesitaban devolver el golpe. Así que se animaron a invadir Sicilia y Cedeña. Para evitar que las tropas nazis impidiesen ese desembarco anfibio se recurrió al cadáver de un mendigo muerto con matarratas llamado Glyndwr Michael ( es un nombre galés). La intoxicación con matarratas deja el cuerpo en un estado muy parecido a la de la muerte por inmersión. Se le vistió con ropas de oficial de Inteligencia de la Inteligencia Naval de la Royal Navy,  se le proporcionó una carta del Lloyd Bank donde se le comunicaba que pagase la devolución de un crédito, entradas de cine, fotos y cartas de amor de una novia ficticia llamada Pamela - en realidad una funcionaria del MI 15 soltera- y un submarino lo depositó en un lugar donde sabía que las corrientes lo llevarían en ruta de colisión con los caladeros de los pescadores de Punta Umbría, en Huelva.
En la morgue los papeles de la supuesta invasión anfibia en Grecia fueron requisados por el agente del Abwerh Adolf Clauss, hijo del cónsul alemán en Huelva, que los hizo llegar a Hitler el día 10 de abril de 1943. La invasión de Sicilia fue un éxito.
William Martin fue enterrado en el cementerio de Punta Umbría en lugar del camposanto de la colonia inglesa de Gibraltar al tener una insignia de la Iglesia Católica entre sus objetos personales, Tanto los patólogos del bando aliado como los forenses nazis desdeñaron en hecho de que el cadáver no contase con mordiscos de los peces, lo que indicaba que apenas llevaba unas horas en el agua, no los diez días que el MI 15 y la Inteligencia Naval británica deseaban hacer creer a los agentes de contraespionaje alemanes. Los forenses de Punta Umbría descubrieron el hecho, pero el paternalismo con que las autoridades médicas inglesas y alemanas miraban a sus homólogos españoles, permitió que la Historia de Europa discurriera por los derroteros que discurrió.

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