martes, 27 de junio de 2017

Howard Carter visitó España.

El padre de Cayetana de Alba fue muy amigo de Howard Carter, descubridor de la tumba de Tutankamón. El Duque lo trajo a España en dos ocasiones. Un nuevo libro recuerda las peripecias en nuestro país del famoso arqueólogo.

Se conocieron en El Cairo en 1909. Jacobo Fitz-James Stuart pasaba unos días en Egipto mientras esperaba un barco para llegar a Europa tras disfrutar de un safari en Kenia. El arqueólogoHoward Carter estaba trabajando por aquellas fechas en la necrópolis de Tebas. Aunque Carter era un hombre de carácter difícil pronto se hizo amigo del Duque de Alba, un hombre cultísimo, muy interesado por la arqueología.
"Su hija Cayetana de Alba - no nata en 1909- también compartió ese interés por la arqueología puesto que su padre la llevo a ver las antiquísimas ruinas en 1934, cuando tenía 7 años.", os cuenta la egiptóloga Miryam Seco Alvarez, autora con Javier Martinez Babón del libro TUTANKAMÓN EN ESPAÑA.
En 1920 Jacobo de Alba y Carter se reencuentran en Egipto. El aristócrata va acompañado de su esposa, Rosario Silva. Carter le dice que está excavando en el Valle de los Reyes, contra los consejos de sus colegas, que le dicen que esa vaca ya ha sido ordeñada y que no hay grandes hallazgos que hacer allí. Seguramente les habla de su nuevo mecenas, Lord Carnarvon.
En 1922 Carter protagoniza el mayor hallazgo de la arqueología del periodo de entreguerras cuando encuentra la tumba casi intacta de un faraón adolescente llamado Tutankamón, en una zona en la que ya había desdeñado excavar Theodore Davis en 1914.
El Dque invitó a Carter a España como primer invitado del Comité Hispano- Inglés presidido por el Duque de Alba. Carter vendría a España en dos ocasiones, pronunciaría cuatro conferencias y donó 42 diapositivas que documentan los trabajos preliminares de catalogación y conservación de los efectos mortuorios de tan desafortunado faraón.
Carter legó a Madrid en tren desde París, acompañado por Jacobo Fitz-James Stuart. El 24 de noviembre de 1924, a las seis de la tarde, pronunció la primera conferencia en la Residencia de Estudiantes. Acudieron intelectuales de la talla del señor Ortega y Gasset. Como la demanda por ver al arqueólogo estrella era considerable entre los madrileños, el aforo del saló de actos de la Residencia de Estudiantes se quedópequeño, y la segunda conferencia pasó al Teatro Fontalba, en la Gran Vía.
Aquella noche Carter cenó en el Palacio de Liria en una cena de etiqueta. Al día siguiente visitó el Museo Arqueológico Nacional y el Museo del Prado. Carter apreció a los grandes maestros de la pintura españoles porque había sido contratado como dibujante por Flinders Petrie antes de la Primera Guerra Mundial.
Durante su primera estancia en España Carter fue nombrado miembro de la Real Academia de la Historia y hubo peticiones en los periódicos para que lo concediesen una condecoración de manos de Alfonso XIII.
El Duque de Alba transcribió las conferencias de Carter y organizó conferencias de egiptólogos y especialistas en Arquelogía españoles por otras ciudades de España y América Latina.
Durante el primer viaje de Carter a España, éste visitó Toledo y cenó en el Hotel Ritz. También visitó a su placer las colecciones pictóricas del Palacio de Liria. Le pareció el edificio "superior por al arte que cobija, a los más calificados palacios ingleses que yo conozco".

En 1925, el Duque de Alba recibe una carta de Carter. "Mi querido Jacobo: lamento escuchar que no tendremos ocasión de podernos ver en Egipto este invierno pero estoy muy contento por haber recibido noticias acerca de un futuro heredero". No hubo heredero sino hederera: Cayetana Fitz-James Stuart, nacida en 1926. A los siete años la niña visitaría las ruinas de Egipto con su padre y le picaría el gusanillo de la egiptología, que ya nunca la abandonó..
Carter regresó a España en 1928. Dio dos conferencias en Madrid. La primera en la Residencia de Estudiantes. Acudió la Reina. Luego sucedió la misma historia: el áforo del Salón de actos se quedo pequeño y la segunda conferencia tuvo lugar en el Teatro La Princesa
Howard Carter y Jabobo Fitz-James Stuart fueron amigos el resto de sus vidas. Se escribían con frecuencia, y se saludaban cuando se encontraban en el Hotel Kolm de Saint Moritz (Suiza) o en los clubes de caballeros de Londres. Solo la muerte de Carter en 1939 pondría fin a tan enriquecedora amistad para la Arqueología Española.



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