lunes, 12 de junio de 2017

John Maynard Keynes.

Revolucionario y controvertido en sus ideas, pocos discuten que fue el economista más brillante del siglo XX, y el oráculo en tiempos de crisis.

Los diplomáticos británicos de la Conferencia de Versalles de 1920 trataban de calmar a sus himólogos franceses. ¿Quién es ese Keynes, un muchacho imberbe, para decir que la imposición a Alemania por parte de los vencedores de la Primera Guerra Mundial de 33.000 millones de marcos de penalización no era una buena idea? De hecho, Estados Unidos y su presidente Wilson no estaban de acuerdo con esas sanciones y hablaban en los 14 puntos de Wilson de una especie de confraternización. Pero a la larga, Clemenceau, el presidente de la República Francesa se salió con la suya.
Keynes tenía 36 años cuando fue enviado como asesor a esa conferencia. Economista y profesor de la Universidad de Cambridge, intuía que una política de venganza y revanchismo hacia Alemania desincentivaría la inversión y el empleo. Como no podía hacer desistir de su disparate a la delegación francesa Keynes dimitió. De vuelta en Inglaterra John Maynard Keynes debatió sobre las posibles consecuencias de las políticas europeas con su padre, el también economista Neville Keynes. Este le propuso a su hijo que plasmase sus previsiones en un libro.
Así nació CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA PAZ, una de sus primeras obras, famosa, porque punto por punto, se cumplieron sus previsiones. En 1925 se propuso la reducción de las indemnizaciones y la reducción de las multas en un 10 por ciento de la deuda original.

Keynes había nacido en Cambridge el 5 de junio de 1883, en una familia de académicos acoodada. John Maynard se educaría el collegues tan prestigiosos como Eton, King,s Collegue y Cambridge. A los 26 años era profesor en esa Universidad, ingresaba en la Royal Academic Society y era uno de los intelectuales más apreciados por los políticos. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial se convirtió en asesor económico del Gobierno. Sus admiradores ya lo veían como futuro ministro de un Gabinete de Lloyd George. Pero con su oposición a as decisiones tomadas en la Conferenca de Versalles de 1920 cayó en desgracia, hasta 1925.
Keynes también atacó en sus obras al patrón oro que consideraba "una reliquia bárbara" en su libro UN TRATADO DE REFORMA MONETARIA. En 1932 Churchill regresaba al patrón  oro y Keynes lo atacó publicamente.
Durente los años 20 estuvo en España donde dio una conferencia donde presentaba un fitiro utópico donde el maquinismo y la fabricación en serie reduciría el esfuerzo fisico de los hombres en una cuarta parte. Hablaba de una sociedad donde la codicia sería considerada como un visio, la usura como un vicio, y el afán de riqueza como un vicio deleznable. No conocía mucho la naturaleza humana, Keynes.
Cuando estalló la Bolsa de Nueva York el Gobierno británico le pidió ayuda a Keynes. él propuso unas políticas intervencionistas estatales mediante la planificación de la política fiscal y monetaria. Keynes decía que el desempleo era consecuencia del descenso del consumo debido a la desigualdad en el reparto de rentas y la falta de aliciente de los inversores, debido a a falta de consumo ( si los tipos de interés son elevados, se tiende a ahorrar en lugar de invertir, porque pueden ser más alto en el marcado de valores que en la industria). El intervencionismo estatal bajaría los tipos de interés, incrementaría las inversiones públicas y el consumo - mediante la redistribución de las rentas a través de los impuestos- y establecería protecciones aduaneras.
Durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en el economista de cabecera de Churchill y escribió la obra sobre la economía de guerra CÓMO PAGAR UNA GUERRA. A partir de 1943 el Gobierno británico planificaría con cuidado como organizar la economía de la posguerra.

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