lunes, 5 de junio de 2017

Z. La ciudad perdida.

Estaba el otro día con Pablo, uno de mis compañeros de trabajo y salió a reducir el tema de esta cinta. Ellos creían que lo de Z era porque se trataba de una película de zombies. Yo les dije que Z era la inicial con que el explorador Percy Harrison Fawcett designó una supuesta ciudad construida por una antigua civilización atlante, que salieron a buscar como si se tratase del Dorado. De Fawcett, su hijo mayor Jack, y un amigo de la familia llamado Raleigh Rimmel no volvió a saberse más.
Es lo que tienen las aventuras, que el riesgo de no contarlo si lo que haces es buscarlas es altísimo. Fawcett era el último explorador de la era victoriana, que buscaba quimeras que había leído en libros escritos por gente que no iría a la Amazonia a comprobar su veracidad. Amigo de Henry Ryder Haggard y de Conan Doyle, creyente en las teorías paranormales de Madame Blatvasky, es fruto de su época.
Antes de desaparecer en el curso del Alto Xingú en 1925, Fawcett había sido espía en Marruecos, había encontrado una ciudad jemer en Sri Lanka - que él conoció como Ceylán- y resuelto una disputa de lindes entre Bolivia, Perú y Brasil descubriendo dónde tenía la cabecera el ría Heath. Fawcett denunció los abusos de los caucheros de Manaos en esas tierras y su tráfico de nativos para trabajar en las seringas.
Además que en aquella época muchos grupos de indios no estaban contactados y mataban por precaución a los intrusos. Y los que sí tenían un leve conocimiento del mundo del hombre blanco en 1910 los mataban por amor a la libertad y los derechos humanos de su gente.
Los kalapalos, un grupo étnico de Brasil dieron al antropólogo Orlando Villas-Boas dos explicaciones confusas sobre el destino de los tres exploradores. La primera vez dijeron que la barca en que viajaban se había hundido en el Xingú, perdiendo todos los presentes para los nativos. Era una gran descortesía, así que mataron a los dos muchachos y los tiraron al agua. A Fawcett lo enterraron. Exhumaron el cuerpo delante de Villas- Boas y se lo ofrecieron. El hijo menor de Fawcett, allá por los 60, no quiso aceptar el cuerpo. Las malas lenguas dicen que prefería vivir del misterio y la leyenda de la desaparición de su progenitor. Estudios realizados por forenses brasileños indican que los kalapalos mataron a un hombre maduro caucásico que no era Fawcett.
Lo cierto es que hubo 13 expediciones al Alto Xingú durante el periodo de entreguerras. Los estudiosos dicen que murió un centenar de personas en ellas. Una de las expediciones trajo a los Estados Unidos al supuesto "hijo mestizo" de Jack Fawcett. Más tarde se desmintió esta afirmación tan sensacional. El "hijo mestizo" era en realidad un indio albino. El nativo quedó abandonado en una cultura, la del hombre blanco, que no era la suya y le discriminaba.

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