martes, 8 de mayo de 2018

Los huérfanos del gueto de Varsovia.

Cuando se cumplen 75 años del levantamiento del gueto de Vasovia, un nuevo libro rescata el diario de uno de los héroes, Janusz Korzak, el pediatra que cuidó y acompañó hasta la muerte a los niños del orfanato.

En abril se celebró el 75º Aniversario del levantamiento del gueto judío de Varsovia contra las tropas nazis. En el invierno y las primeras semanas de la primavera de 1943, las tropas alemanas se enfrentaron casa por casa, cale por calle, a los partisanos del Zegota. Estos sabían que iban a ser deportados a Treblinka, por lo que ya no tenían esperanza pero tampoco nada que perder al hacer probar el regusto amargo del acero a los invasores. De hecho, fue tanto su valor que se hicieron con el control del gueto.

Mientras los alemanes solicitaban refuerzos y grupos de asalto de la Werhmatch, los judíos comenzaron a excavar refugios en el alcantarillado de Varsovia. El 19 de abril, el general de las S.S. ordenó a sus hombre derribar las alambradas del gueto, matando primero y preguntando después. Tres semanas más tarde, los judíos habían sido masacrados.

Aquel drama había comenzado en 1940, cuando un decreto nazo instó a concentrar a todos los judíos en el gueto de Varsovia, un barrio destartalado donde la presencia hebrea era fuerte así como la de polacos con pocos medios económicos. 150.000 judíos fueron obligados a instalarse en ese barrio mientras que los 180.000 polacos eran reasentados en otras zonas de la capital.

Se pusieron controles en la puerta y alambradas de alambre de puas para evitar que nadie saliera y entrara sin control. En el interior quedaron hacinadas 460.000 personas, más población que Bilbao en la mitad del espacio. El Consejo Judío trató de alzar la moral de los encerrados publicando periódicos y organizando representaciones teatrales.

Janusz Korzak está a cargo del orfelinato. Tambiéon organiza teatros de marionetas y hace que los niños ensayen y presencien pequeñas obras teatrales. Es encarcelado dos veces: la primera por negarse a levar el brazalete con la Estrella de David, y la segunda por reclamar la restitución de un cargamento de patatas requisado por los alemanes y destinado en principio a los niños.

En su diario Korzak habla de la muerte y la eutanasia. Las autoridades del gueto hablan de dar muerte a los niños de corta edad y a los ancianos, antes de que sea una mano alemana la que lo haga de una forma menos humanitaria. Korzak rechaza esa idea por "considerarla un homicidio respecto a los débiles y los enfermos, y un asesinato con alevosia con respecto a los inconscientes". Él mismo había conseguido gracias al Zegota una pastilla letal que nunca se llegó a tomar.

El 18 de julio de 1942 l Casa de los Huérfanos ofreció una representacios de una obra del escritor indio Rabindranath Tagore llamada EL CARTERO DEL REY, donde un niño enfermo muere soñando que corre en libertad por el bosque. Korzak dijo que era necesario que los niños aprendieran a aceptar la muerte con sereniad. Sin dida no se hacía ilusiones respecto a sus protegidos.

Ese mes, el presiden del Consejo Judío del gueto, Adam Czerniaköw, escribió en su diario que las autoridades le habían pedido un cupo diario de 5000 personas. Los alemanes habían amenazado con asesinar a los familiares de Czerniaköw si los prisioneros se negaban a subir por su propia voluntad a los trenes para Treblinka. Adan se suició y los alemanes pusieron en su lugar a Marel Liechtembaum, que no tiene reparos en dar a los nazis lo que desean.

Los kapos de SD deben entregar un cupo de 5 personas diarias o rellenarlo con familiares suyos, escribe Laurence Rees en su libro EL HOLOCAUSTO.

El 4 de agosto de 1942 los niños son deportados. Korzak hizo que los 200 pequeños se vistieran con sus mejores galas. Algunas personas dicen que los niños conocían su destino pero subieron al vagón con canciones y banderas. Así por lo menos lo reflejó Andrej Wajda en su película. Los testigos menos triunfalistas, entre ellos varios alemanes, dicen que no hibo canciones de ningún tipo. Los niños subieron a los vagones en silencio y mirando al suelo.

Himmler ordenó al general Stroop que borrara cualquier vestigio de la presencia judía de la capital polaca. Los acorazados y la artillería redujeron el gueto a escombros, matando a todos los residentes que encontraron en el camino. El 16 de mayo de 1943, Stroop ordenó la demolición de la sinagoga de Tiomarka, lo que simbolizaba el fin de los judíos de Varsovia 

PARA VER:

EL PIANISTA.
LA CASA DE LA ESPERANZA.

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