martes, 22 de mayo de 2018

PLATA QUEMADA, de Marcelo Piñeiro. (2000)

Con esto termino por ahora con las películas interpretadas en los años 90 por Eduardo Noriega. Esta película, basada en una novela negra de no ficción de Piglia, muestra un asunto bastante turbio de 1965 en Uruguay. Marcos "el Nene" Brignone (Leonardo Sbaraglia), Carlos el "Cuervo" Meleces y Ángel "El Gaucho" Dorda (Eduardo Noriega) son tres atracadores de bancos que dan el golpe de sus vidas. Asaltan en Buenos Aires una furgoneta de caudales y se llevan un botín de siete millones de pesos.Marcos y ángel son conocidos en el hampa porteño como "los Mellizos" porque siempre trabajan juntos y mantienes una relación personal amorosa.

En el mundo criminal hay un límite para el éxito que puedes tener. El hecho de que los atracadores porteños hayan asesinado a los tres miembros de la escolta armada del furgón les lleva a refugiarse en Uruguay, en el 9  del edificio Liberaij, en la calle Julio Herrera y Obes, en Montevideo. La película cuenta la espera del inevitable final. La Policía de Montevideo, así como la de Buenos Aire en 1965, era de las más violentas del mundo contra los criminales organizados. La plata robada se convierte en un peso asfixiante, una promesa y una amenaza al mismo tiempo.

En la vida real el asunto se solventó con un tiroteo de quince horas donde murieron los tres atracadores en el edificio Liberaij, así como dos policías uruguayos. Ricardo Dorda tenía 15 impactos de bala. Franco Brignone fue alcanzado 19 veces.

Cuando Piglia escribió la novela se encontró con una serie de demandas judiciales. La hija de Ricardo Dorda demandó al escritor por ficcionar una relación sentimental homosexual inexistente entre su padre y Franco "el Nene" Brignone. Blanca Gaetano, que aparece en la película y en la novela como "La Nena", amante de Franco Brignone demandó a Piglia por ganar dinero a espuertas y premios literarios con su vida privada. Los magistrados fallaron a favor del escritor al argumentar que los hechos eran de dominio público por la cobertura que hicieron de ellos los periódicos de Buenos Aires y Montevideo. Es decir que la gente recordaba el golpe y sabía lo suficiente sobre lo que implicó, como el hecho de que los perpetradores fueran heterosexuales.

El dinero robado jamás apareció. En la película los delincuentes arrojan fajos de billetes en llamas desde las ventanas, pero teniendo en cuenta que la Policiá de Montevideo de 1965 era una de las más corruptas de Sudamérica, lo más seguro es que los agentes arramplasen con todo, porque también desaparecieron objetos personales de los atracadores abatidos, objetos y ropa que no se entregaron a los familiares. El recurso estético de los billetes volando chamuscados desde las ventanas parece más un recurso del realismo mágico, según fuentes que han leido el libro y estuvieron en la calle Julio Herrera y Obes ese día.

Otro detalle que chirria en la novela - la película no es mas que una mera adaptación- es que Ricardo Dorda jamás respondió al apodo de "El Gaucho", ni era de clase trabajadora. Era un tipo de las clases altas de Buenos Aires, buen padre y amante de la buena vida. Un tipo que podía ganar siete millones de pesos legitimamente con esfuerzo pero que decidió poner fin a su existencia a causa de las consecuencias de robarlos.

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