miércoles, 25 de julio de 2018

Alberto Vázquez Figueroa novela su infancia en BAJAMAR.

Albarto Vázquez Figueroa ( Santa Cruz de Tenerife, 1936) es un antiguo escritos de novelas de aventuras, viajero, corresponsal de guerra e inventos de cosas como un método de desalinizar las aguas marinas para obtener agua potable, que no se ha puesto en marcha por la corrupción de los políticos, según él.

Como periodista, ha entrevistado a personajes como Pío Baroja, Wenscelao Fernandez Flores o Ernest Hemingway y se embarcó en un estilo de vida orientado al viaje a países exóticos del Tercer Mundo y a la aventura, ya sea durante una infancia en el Protectorado de Marruecos entre los tuaregs, o cazando elefantes conflictivos enla Guinea Española.

En su novela Bajamar, desvela cómo fue la represión franquista en las islas Canarias tras el golpe de Estado franquista de julio de 1936. ¿La Guerra Civil se cobró muchas vidas en las islas?

Demasiadas. Las víctimas eran embarcadas en paquebotes y eran arrojadas al fondo del mar en sacos con piedras. Hay que tener en cuenta que en las Islas Canarias las costas caen en vertical por lo que es imposible dar con los cuerpos.

Era el método perfecto para deshacerse de los que molestaban a las autoridades. No había sonido de disparos que pudieran encabronar a la población y los muertos tenían pocas posibilidades de reaparecer en el momento menos oportuno.

¡Se ha intentado recuperar los cuerpos?

Se ha intentado con los que fueron arrojados a simas profundas en zonas del interior de las islas con difícil acceso al mar. Pero se han encontrado poquísimos cuerpos. Por suerte para ellos, los que participaron u ordenaron aquellos cobardes crímenes están muertos.

Dicen que para escribir BAJAMAR te has inspirado en la historia familiar.

Es una novela, pero forma parte de la historia familiar, ya que mi madre y mis tíos nacieron en el faro de la isla de Lobos, un islote desértico entre Lanzarote y Fuerteventura. Se criaron allí, y de adolescentes se trasladaron a Tenerife y Las Palmas, donde les sorprendió el golpe de Estado. No eran fascistas. Tampoco rojos. Pero en un país que se mantuvo neutral en dos guerras mundiales no podías serlo tú.

También hablas de una hambruna. Muchísimos gatos acabaron en las cazuelas familiares...

Yo estaba a punto de nacer y mi madre necesitaba alimentarme. Se comió todos los gatos del vecindario puesto que mi abuelo, mis tíos y mi padre estaban en un campo de concentración. Por suerte, vivíamos frente a la plaza de toros, que llevaba años abandonada, y los gatos abundaban.

Mi madre había probado la carne de gato ya durante las estrecheces de la Primera Guerra Mundial y le gustaron mas que los lagartos.Por eso mi madre solía decirme, de niño, que tenía sangre felina en mis venas.

En la novela, el protagonista, Bernardo Ríos, escapa del campo de internamiento de Villa Cisneros y toma con sus compañeros al asalto un buque de aprovisionamiento para escapar. ¿Ese personaje está inspirado en tu abuelo, el "último pirata español"?

Mi abuelo fue farero, escritor y uno de los "piratas" que asaltaron los buques correos Viera y Clavijo para escapar de unas mas que segura ejecución en Villa Cisneros por inmersión. Huyeron en el barco correo a Senegal, desde donde se trasladaron a Valencia con el fin de defender la República. Cuando todo se perdió, mi abuelo José Rial se exilió a México donde pasó más de 30 años, mientras el Gobierno franquista pedía su extradición en vano por "actos de piratería". Es divertido pensar que he tenido un antepasado pirata, a pesar de que llevase unos anteojos de culo de vaso por su miopía.

¿Por qué motivo se trasladaron ustedes al Sáhara español?

No nos trasladamos a ninguna parte. Nos deportaron a comienzos de 1937. Años después mi madre murió y mi padre enfermó de tuberculosis. Yo me tuve que ir con mi tío al Sáhara español.

Hoy en día, enfermedades como el SIDA y el cáncer no impiden que el paciente pasé su enfermedad arropado por los suyos. Sin embargo, en aquellos tiempos, los tísicos debían ser alejados por el contagio. A las clínicas no les convenía que los enfermos murieran ni se recuperaran, por lo que el resto de la existencia era una condena para ellos. Así se ejercía la Medicina durante el franquismo.

¿Es cierto que en el desierto tu familia tuvo un esclavo?

No era un esclavo sino un sirviente senegalés que sí lo había sido y había comprado su libertad a base de trabajo extra para otros blancos. Mi tío le prestó 500 pesetas para que pudiera comprar la libertad de su futura esposa, que seguía siendo esclava. Y esto ocurría a la vista del coronel de la guarnición militar colonial y el cura capellán. !Ëpoca!.



"Los hombres nacen, crecen, mueren y se corrompen. Los gobiernos, nacen, crecen, se corrompen y mueren".

ALBERTO VÁZQUEZ FIGUEROA.

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