viernes, 20 de julio de 2018

Judy, una pointer prisionera de los japoneses.

Es la única perrita que ha sido declarada oficialmente prisionera de guerra. Judy neció aproximadamente en 1936 enun criadero, adquirida por la tripulación de un barco de transporte británico seis meses después. Estamos hablando del HMS Gnat.

En 1942 nos la encontramos huyendo de Singapore en el transporte de tropas HMS Grasshopper, que es alcanzado por un torpedo japonés. Judy estuvo a punto de morir porque se quedó encajonada entre unas taquillas metálicas, pero un marinero enviado a recoger del barco todo lo que se pudiera aprovechar la rescató y la llevó a tierra.

En tierra la tripulación tenía un problema con el agua. No había. Judy empezó a cavar y encontró un manantial.

La tripulación del HMS Gnat ya les habían contado a los del HMS Grasshopper que Judy escuchaba los aviones japoneses antes que nadie y que no dejaba de ladrar antes de dejar de percibir los motores. Sus ladridos también habían ayudado a repeler el asalto de unos piratas del Mar de China en el puerto de Shangai.

Los tripulantes tomaron al asalto un junco chino que fue torpedeado por un submarino. La perra se dedicó a acercar trozos de madera flotantes a los marineros que no sabían nadar.

Los marineros fueron capturados por los japoneses y llevados al campo de trabajo de Medan. Allí un humano llamado Frank Morris escondió a Judy bajo unos sacos de arroz vacíos. La perra se encaraba con los guardias cuando había castigos físicos y estos lo solventaban con un culatazo. Morris decidió convencer al comandante del campo con objetos de valor recaudados de los otros prisioneros y con la promesa de un cachorro de Judy si esta se quedaba preñada para que la nombrase prisionera de guerra con la nomenclatura A81.

Ya había tenido una camada anterior con otro perro pointer de una nave de guerra francesa destinada a las aguas de la colonia de Indochina. Los marineros del HMS Gnat inclusi habían celebrado una boda entre los dos perros.

La perra mataba serpientes, escorpiones e incluso se llevó una dentellada en la paletilla por parte de un cocodrilo. Ladraba para los guardias y los otros prisioneros si captaba el tufillo de un tigre mientras trabajaban fuera de las empalizadas.

Judy, además de aceptar castigos destinados a las personas, daba una razón para soportar el trabajo en las obras del ferrocarril de Birmania a Frank Morris. De otra forma no habría resistido el rudo trabajo y el maltrato sistemático por parte de los guardias.

La última semana de guerra estuvo a punto de costarle la vida a Judy. Hubo una infestación de pulgas por los barracones y el comandante decidió que los perros eran los culpables. Morris escondió a Judy durante dos días fuera de las empalizadas.

Morris y Judy fueron enviados a Inglaterra. Allí la perrita pointer recibió la medalla Dickin y fue entrevistada en un programa de radio. El locutor bromeaba y Judy ladraba.

La pointer murió en Tanzania a los 13 años de un tumor. Morris, muy a su pesar, tuvo que firmar la autorización para que Judy fuera sacrificada.

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