miércoles, 14 de noviembre de 2018

El mundo del espionaje durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los agentes secretos de uno y otro bando utilizaron curiosos artilugios de espía para hacer su trabajo. Un nuevo libro rescata algunos de estos objetos fabricados en laboratorios ocultos.

3 de septiembre de 1940. Aun no ha amanecido cuando un bote deremos se acerca a la costa británica. A bordo reman dos espías alemanes. Al llegar a la costa decidieron que Karl Meier ( que no hablaba una sla palabra de inglés) permaneciera oculto mientras Rudolf Walbberg se adelantaba hasta el pueblecito de Lyud.

Waldberg entró en el pub del pueblo antes de las diez de la mañana y pidió una copa. El barman se la sirvió antes de llamar a la Policía y a la Guardia Territorial, la unidad de vigilancia formada por voluntarios de las zonas rurales. Los dos espías novatos fueron detenidos en el acto. Sus intructores debían hablerles enseñado además de cómo operar con na radio clandestina que en la Inglaterra de 1940 ningún establecimiento servía alcohol a una hora tan temprana.

Meier y Landberg fueron condenados a muerte y ejecutados. Formaban parte de la Operación Lend, ideada por los servicios de Inteligencia alemanes para infiltrar espías y saboteadores en Gran Bretaña antes de invadirla. Estos espías eran formados precipitadamente en un par de semanas. Trabajaban por dinero, lo cual esn esponaje es una receta para la traición y el desastre. Los británicos los ejecutaron o los utilizaron para proporcionar información falsa a los alemanes

Estos días está en venta en las librerías españolas el libro de Neil Kugan y Stephen G. Hyslop LA HISTORIA SECRETA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL (National Geographic) que nos lleva a las operaciones más asombrosas de espionaje tras las líneas enemigas y a los ingeniosos artefactos que se utilizaron para llevarla a cabo.

Zapatófonos similares a los que usaba el Superagente 86; hebillas de pantalón con cañones de pistola ocultos, cucillos pequeños u curvos, estupendos para llevarlos ocultos en las solapas de la chaqueta; cámaras ocultas en cámaras de cerillas, etc...Había de todo.

En 1940 Winston Churchill crea la Ejecutiva de Operaciones Especiales (SOE) para "sabotear activos enemigos estratégicos, dar apoyo a los movimientos de resistencia y minar la autoridad alemana en los países ocupados".Científicos e inventores diseñaron los más ingeniosos artefactos desde laboratorios ocultos como la Estación IX, ubicada en el Hotel Frythe, en el norte de Londres. Allí se puso en marcha la primera motocicleta plegable conocida como la Wellbike" o la pistola con silenciador Wellrod.

A finales de 1942 en la Europa ocupada la SOE había efectuado 200.000 ataques contra infraestrucutras alemanas. Algunos se efectuaron con artefactos explosivos pequeños como la "almeja". la colocaban en un raíl y la almeja explotaba cuando una locomotora pasaba por encima.

Los escondites para explosivos también eran de lo más original: en el Norte de áfrica las empezaron a ocultar en heces de camellos cuando se percataron de la manía de los tanquistas del Afríca Korp de pasar con las orugas por encima. En Alemania se ocultaban a menudo en trozos de carbón: explotaban cuando los fogoneros les echaban en las calderas de las locomotoras.

"Cuanto más retorcidos eran los artilugios para despistar al enemigo, más nos divertíamos", cuenta en HISTORIA SECRETA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL el coronel Lelie Wood, jefe de la Unidad de Inventos del SOE. Algunos de estos inventos contenían orificios donde esconder pastillas letales para usar en caso de captura y evitar de esa manera, aún a costa de la muerte, soltar información sobre las redes de espionaje durante los interrogatorios con torturas a cargo de la GESTAPO. "La esperanza de vida de un operador de radio clandestino en la Europa ocupada era de poco más de un mes", cuantan los autores en su libro.

En 1943, Noor Inayat se convirtió en la primera mujer operadora de radio clandestina que se infiltró en la Francia ocupada. Enuna maleta transportaba una radio que podía emitir y transmitir mensajes a una distancia de 750 kilómetros y en el bolso escondía una minipistola Webley.

Aús así la vida como agentes secretas en la Europa ocupada era brutal para las mujeres. "Una de cada cuatro agentes que actuaban en Europa murieron en acto de servicio", cuentan los historiadores Kagan y Hyslop. La propia Noor Inayat fue delatada, torturada en París y ejecutada en el campo de concentración de Dachau.

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