domingo, 22 de febrero de 2009

Mitad monjes, mitad guerreros. Las órdenes de caballería en España


Me he apuntado en un curso de ocio universitario dirigido por un tal Julián Lucas, al que presumo profesor de historia medieval. En mi curso se nos explicarán las actuaciones de hospitalarios y templarios en Siria, Palestina y Prusia (supongo que lo dirá el profesor Lucas por los caballeros teutones). Estudiaré los orígenes, las reglas, la arquitectura, las gestas y los hechos que precedieron a la caída de los templarios.
El año clave de la aparición de las órdenes militares en España es 1157. Unos años antes, en 1149, Alfonso VII de Castilla había cedido la fortaleza de Qalat Rawat (en árabe, castillo de guerra) a los templarios. Estaba en un sitio estratégico, junto a la calzada que unía Córdoba con Toledo.
Los templarios desocuparon la fortaleza. Aducían escasez de hombres y de material bélico, para poder hacer frente a una posible ofensiva almohade.
Sancho III, el nuevo rey de Castilla, ofreció la fortaleza y sus rentas a aquel que fuera capáz de defenderla. Respondió a la llamada un tal Raimundo Sierra, un abad navarro, con algunos hombres de armas y clérigos.
Los miembros de la orden de Calatrava usaban hábito blanco y entraban en combate con una ramadura negra. Se regían por la regla del Císter.
Alfonso VIII decidió hacer frente a los almohades en 1195, tras una tregua de cinco años, emplazándoles a luchar en un campo de batalla: Alarcos. El enfrentamiento se saldó con 25000 muertos, entre ellos, el maestre mayor de la orden de Santiago. Los monjes guerreros de la orden de Calatrava tendrían que sufrir la perdida de algunas de sus encomiendas.
En 1212, hay un nuevo avance almohade hacia el norte. El nuevo campo de batalla escogido está en Jaén y se le conoce como Las Navas de Tolosa. Fue una victoria de una coalición de reyes cristianos. Los caballeros calatravos se llevaron en el combate la peor parte. El maestre mayor de la orden Ruíz Diaz perdió un brazo. Pero aún así, tanto los miembros de la orden que nos ocupa, como la de Santiago, habían desfacido el mal de Alarcos en esa gloriosa jornada.
Entre los logros de las órdenes militares de la Península Ibérica está el hecho de que por primera vez los reyes podían recurrir a caballeros expertos. Hasta ahora las batallas de la Reconquista se llevaban a cabo por medio de levas de campesinos, con la cabeza más puesta en sus tierras que en los saberes bélicos.
Introdujeron la vid y las ovejas merinas en España. Además fueron sabios señores feudales que protegían a los colonos de las campañas de repoblación en Andalucía, Castilla La Mancha, etc...
A finales del siglo XV, terminada la Reconquista, los Reyes Católicos limitaron el poder de los freires de las órdenes militares. A pesar de que los monjes guerreros apoyaron a Isabel I contra las aspiraciones al trono castellano de Juana La Beltraneja, los Reyes Católicos tendían a pones al frente de estos grupos a nobles partidarios de Fernando el Católico.

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