sábado, 28 de febrero de 2015

Mis conclusiones tras ver 50 SOMBRAS DE GREY.

Para empezar, el cine estaba lleno y eso no nos ocurría desde los años 90.
La película no es nada del otro mundo. Grey es un multimillonario de unos 26, que se enamora de Anastasia Steele, una universitaria. El problema es que Grey padece una parafilia, desarrollada durante una infancia difícil. Hijo de una prostituta drogadicta, adoptado por una familia adinerada  e iniciado en el sadomasoquismo como la única forma de obtener placer por una señora de la edad de su madre, inicia una relación marcada por la dependencia emocional hacia Anastasia. Quiere tenerla pero no sabe tenerla de un modo correcto.
Anastasia sabe de ese sentimiento y cederá, al principio, a las extrañas exigencia de Christián Grey, y no me refiero solo a sus juegos sexuales. Aunque la compensa siempre, el caso es que Anastasia siempre debe estar en el terreno de la sexualidad disfuncional de Grey si quiere conservarlo. Hasta que se harta. ¿Por qué no puede dormir con él como las parejas normales?¿Por que no puede tocarlo?¿Por qué no pueden hablar de qué les ha llevado hasta ese punto de la relación?
He leído que Grey se permite esos juegos por su posición social y su aspecto atlético. En cuanto a lo del aspecto es lo normal si el diretor quiere que la película funcione. Si Grey se pareciera al Fary no habría película.
Por lo que puedo responder a lo de la alta posición social, tanto la pronografía de los 90 como el erotismo solían mostrar mansiones y gente rica y depravada. En cuanto al erotismo, Grey quiere encarnar la figura del aristócrata perverso, que llegó hasta nosotros de la mano de los escritos de Rebstif de la Brettonne y el marqués de Sade. Estos a su vez leyeron sobre el mariscal del siglo XV Gilles de Rais y sus costumbres depravadas. Es la leyenda del hombre respetable con una cara oscura - en este caso nada perversa- que quiere desarrollar, porque es más que una máscara, pero que no puede mostrar al mundo.

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