martes, 10 de marzo de 2015

Himmler en España. Un nuevo capítulo del MINISTERIO DEL TIEMPO.

Sigo viendo la serie. En el tercer episodio se nos lleva a la España de la posguerra. Los tres miembros de la Patrulla tratan de evitar que la Alemania nazi utilice recursos de nuestra época para ganar la Segunda Guerra Mundial gracias a una puerta situada en la cripta de la Abadía de Montserrat. Lo que Himmler vino buscando allí fue el Santo Grial, y esa es la historia que os voy a contar hoy.

Un poco de Historia:

Alemania tenía malas cartas a principios del siglo XIX para formarse una identidad nacional. No había un solo territorio en el que circunscribir el discurdo de "Esto somos nosotros frente a vosotros, que no sois nosotros". El romanticismo, con Schiller, los hermanos Grimm, y otros autores buscaron la identidad alemana en el folklore y los mitos.
A principios de siglo, un joven Hitler, rechazado por su falta de visión artística de la Academia de Artes de Viena, vagabundea por la ciudad, con sueños de grandeza. Lee una srie de obras románticas, ve obras de teatro y opera... y se suscribe con lo poco que gana a la revista esotérica Ostara.
En esta revista, una serie de autores expresan el desencanto por la falta de protagonismo de Alemania en la Historia, con una serie de artículo pseudocientíficos sobre la cultura indoeuropea. Estudian las runas, lenguaje secreto de los pueblos escandinavos y se recrean e la antigüedad griega, con su alta ompetitivad y su culto al cuerpo. Afirman que lo arios, los descendientes de los pueblos indoeuropeos, son descendientes de una estirpe de superhombres procedentes de Asia Central - de ahi las expediciones arqueológicas al Tibet por parte de antropólogos del Tercer Reich- que han perdido su lugar en el mundo a causa del mestizaje con pueblos inferiores.
Se elige la esvástica, un símbolo solar con connotaciones guerreras, como emblema del Partido Nazi. La esvástica también puede representar la incursión de guerreros subidos en carro de guerra. Las aspas de la esvástica pueden representar las ruedas de los carros de guerra al rodar y dar la victoria por superioridad tecnológica a los nuevos cultos solares guerreros.

Himmler vino a España en mision diplomática.Hitler quería negociar la entrada de España en la Segunda Guerra Mundial con Franco. Los objetivos de los dos hombres eran muy diferentes. Hitler quería transformar el mundo en ese mundo irreal de guerreros paganos, y Franco ansiaba retener el poder para mantener las estructuras tradicionales españolas- las oligarquias burguesas, los aristócratas y la Iglesia-, a ser posible del lado de las élites militares.
Pero a diferencia de Hitler, un Alonso Quijano violento, Franco era un Sancho Panza, decidido a no permitir más cambios en España de los que él fuera capaz de controlar. En la reunión de Hendaya exigió una ampliación del Protectorado de Marruecos a costas de posesiones francesas. Hitler no quería enemistarse con el general Petain ni con su lugarteniente Laval, así que no hubo acuerdo.

Durante las excursiones de cortesía que realizó Himler en España, visitó el monte Igueldo, El Escorial y la catedral de Burgos. Asistió a una corrida de toros donde tomó la alternativa José Luis Vázquez y toreaba Marcial Landa. Vio de cerca la Dama de Elche,  mostró interés por las representaciones de guerreros celtíberos del Museo Arqueológico Nacional, e hizo una visita de varias horas en Montserrat.Tanto el abad Antoni María Marcet como el coadjuntor Aureli María Escarré no recibieron al dignatario nazi. Adujeron no hablar alemán para hacer esto. Himmler solicitó a su guía, el monje Andreu Ripoll visitar la cripta. Este no se lo permitió.
Himler había leído leyendas sobre que el Grial estaba en Montsalcache, y creyó que podría tratarse tanto de una fortaleza cátra en ruinas en Languedoc, Montauban, como del Monasterio de Montserrat. Diría más tarde a otros altos cargos del régimen nazi. "Nada me gustaría más que hacer subir un pelotón de Panzers a Montserrat y llevarme lo que sea que oculten a esos frailes tan orgullosos"

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