domingo, 13 de diciembre de 2015

El clan, de Pablo Trapero. La familia que mata unida....

Argentina, 1982. Arquímedes Puccio (Guillermo Francella) es un contador que se gana un sobresueldo de manos del comodoro Anibal Gordon, uno de los perros de presa de la dictadura de la Junta Militar. Lo que tiene que hacer es presionar con secuestros de factura casera a aquellos que apoyan el propio régimen mediante lo que se denominó, en argot  lunfardo, un "chupadero" privado.
Para ello se vale de la popularidad de su hijo Alejandro, un jugador de rugby de la selección nacional, Los Pumas, para contactar a los hijos de sus víctimas. De este modo cae la primera, otro jugador de Los Pumas, Ricardo Manoukian.
Pasa que Puccio es contador, tiene contactos, pero no pasa de ser un don nadie aupado por la dictadura, por lo que sus colabores necesarios son toda su familia del barrio de San Isidro, y el "chupadero" es el sótano de su casa.
Lo que parece ser un negocio ocasional propiciado por la política se convierte en un modo de vida, un modo de vida que le parece cada vez más axfisiante a Alejandro. El padre exige una lealtad aplastante, en medio de secuestro, labores domésticas, visitas al club social y rezos.
Llega 1983. Los militares pierden el poder. Anibal Gordon va a parar a la cárcel, y la situación política ya no ampara los "chupaderos" privados. Arquímedes, un psicópata enfermo, sigue con la actividad y secuestra en 1985 a Nelida Bollini del Prado. El problema es que los militares están más pendientes de congraciarse con sus nuevos amos democráticos y ya no quieren saber de los Puccio, que son los únicos que siguen como si tal.
El 23 de agosto de 1985, la familia fue detenida en una redada, donde solo las mujeres salieron bien paradas. Adriana, la hija de 14 años, incluso fue enviada a vivir con sus tíos maternos. La esposa de Arquímedes cumplió dos años de reclusión. Silvia tuvo, asimismo, otra pena menor.
Alejandro se tiró de un quinto piso de los juzgados de Buenos Aires. Sobrevivió y le quedaron como secuelas unas convulsiones. Murió en prisión en 2008. Daniel "Maguila" Puccio se fugó y nadie sabe dónde podría estar. Guillermo, que huyó para no participar en los secuestros, las muertes y las extorsiones también está en paradero desconocido.
Arquímedes estudió Derecho en la cárcel e incluso ejerció. Fuera de la cárcel se convirtió a la religión evangélica y murió. Ni la sobrina ni la ex mujer quisieron hacerse cargo del cadaver, por lo que fue sepultado en una fosa común.

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